Según Hosteltur, grandes cadenas hoteleras quieren invertir desde 3 a 7 millones de euros en este tipo de sitios, para crear una nueva oferta turística y poder aumentar de forma singular la demanda más específica.
Los precios de este tipo de propiedades se ajusta un 20 y un 45% por la crisis.
En la actualidad, los grandes inversores hoteleros valorar más el adquirir inmuebles con un valor patrimonial notable, tales como monasterios, conventos o pueblos abandonados para explotarlos como complejos turísticos, el fin de estas nuevas inversiones es desarrollar "nuevas iniciativas de negocio", según el fundador de Lançois Doval, Robert Menetray Doval.
Un ejemplo de estas inversiones, es las dos últimas adquiridas por parte de un inversor nacional, esstando una de ellas valorada en casi 4 millones de euros, sumando una inversiín en rehabilitación para convertirla en hotel.
El 80% de los compradores son nacionales, atendiendo a varios factores a la hora de invertir como la ubicación de la propiedad, la historia y la singularidad del producto es un valor añadido que el comprador estudia en mayor proporción, sobre todo hacia el interior de la península. En cambio los inversores internacionales se centran más en zonas de Madrid y Barcelona y destinos de costa.


