Desde los atentados del 22 de marzo de 2016 en el aeropuerto de Bruselas Zavantem y el metro de Maelbeek, las pérdidas han alcanzado un 40% en la capital belga, y aun que ya se preveían grandes pérdidas debido al ataque sucedido en París meses antes, con las explosiones en la ciudad esta cifra ha incrementado considerablemente, llegando a hablar incluso de "desastre social".
También la restauración y el comercio se han visto afectados; Roland Debuyst, de la Asociación Belga de Restaurantes cifra la pérdida entre un 30% y 40% en Bruselas, mientras que en el resto de ciudades el descenso se situaría entre el 10% y el 15%. Esta imagen propicia que los posibles inversores extranjeros se retracten en su decisión de instalarse en el país.
El resumen: hasta unos 10.000 puestos de trabajos podrían verse afectados por esta situación.
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